Calma, una medida imprescindible contra el Covid-19

14 marzo, 2020

El virus que desde diciembre invade el mundo llegó, como era esperable, a Uruguay. Tenemos la experiencia de otros países en nuestras narices, pero la abrumadora cantidad de videos y noticias de cientos de uruguayos haciendo todo lo que no hay que hacer me pone los dedos a teclear. Lo que hace cada uno, lo que hacemos como comunidad, está determinando la forma en la que enfrentamos este nuevo virus que pone a prueba nuestra humanidad.

Ser humano es evitar el supermercado para comprar todo lo que vas a usar en un mes. Hoy alguien puede necesitar eso que te estás llevando para dentro de dos semanas. Mañana un compatriota que vive al día puede tener el dinero para comprar algo para comer, pero lo dejaste sin nada porque te llevás por adelantado.

Ser humano es no aglomerarse en grandes superficies y comercios porque no solo te estás poniendo en riesgo vos, estás poniendo en riesgo a todos los demás.

Ser humano es dejar que el alcohol en gel quede en la droguería, en la farmacia, en la góndola, donde tenga que estar para llegar a manos de médicos, enfermeros, el personal de los hospitales y sanatorios que te va a atender y va a arriesgar su propia vida para intentar curarte.

Ser humano es postergar tu casorio, tu fiesta de 15, tu cumple, tu Bar Mitzvá, tu viaje, el congreso que desde hace tanto estás armando, porque sabés que aunque cueste plata y frustración, suspender es una forma de mostrar cuánto querés a los demás.

Ser humano es no burlarte, cuestionar o tildar de exagerados a los pobres que en este momento tienen la desagradable responsabilidad de tomar decisiones que implican a colectivos en cualquier ámbito.

Ser humano es acatar lo que dicen las autoridades nacionales, no caer en críticas facilongas y convencerte de que nadie más que ellos quieren que como país y sociedad, logremos pasar esto de la mejor forma posible.

Ser humano es valorar y leer con claridad la destacable señal de un gobierno recién asumido que convoca a todos los actores políticos, y la sensatez de todos los actores políticos que responden al llamado.

Ser humano es no invadir las redes con reclamos a unos u otros, con búsqueda de culpas y responsables dependiendo de a quién vostaste en las últimas elecciones.

Ser humano es no reenviar el millón de audios, videos, fotos, comentarios, testimonios, cuentos del primo del amigo del hermano del cuñado que propaga información inexacta, alarmante, catastrófica.

Ser humano es no aumentar descontroladamente el precio de los elementos que vendés y no enriquecerte con algo que vos y el resto de los mortales necesitamos para mitigar la posibilidad de contagio.

Ser humano es buscar la forma de ser firmes, amorosos, responsables y creativos con nuestros hijos, para mostrarles con el ejemplo que las conductas individuales pueden salvar vidas y que, aún en estas circunstancias tan extrañas y desconocidas, podemos mantener la alegría, el amor por el prójimo, la esperanza, la fe.

Ser humano es aceptar con serenidad que tus 14 días de aislamiento al regreso de países de riesgo o sintomáticos son, además de una ley para proteger a los demás, tu grano de arena para evitar la propagación.

Ser humano es aceptar que nosotros, todos los humanos, no somos dioses. Que encontrar una vacuna lleva tiempo, estudio, errores, inversión, fracasos, y que poco a poco, con cada día, en cada caso, se va generando información que nos ayuda a hacer frente a este virus nuevo que llegó a poner a prueba la medida del tiempo.

Ser humano es comprender que otra herramienta para darle batalla al virus rey de nuestros días es cultivar la calma. Hacé de la calma una forma de encarar a este bichito invisble que anda entre nosotros. Aun cuando por tu edad o patología crónica estés en el grupo de mayor riesgo, aun cuando tengas miedo, aun cuando tus acciones y las mías te parezcan tan invisibles como el virus que nos convoca. Vos, yo, todos, con nuestras acciones e inacciones vamos determinando cómo hacerle frente a este recién nacido irreverente.

“Reza como si todo dependiera de Dios. Actúa como si todo dependiera de ti”, decía San Ignacio. Así que rezo con convicción y hago con decisión. Pero el esbozo de caos que vi en gente querida me hizo saltar una alarma. Hay que poner la calma en palabras.

Voy a celebrar mi cumple sin el bochinche entrañable de mi familia numerosísima e intensa, sin los abrazos de mis compinches queridas. Hace 11 años lo festejé teniendo a mi tercera hija, e incluso en el sanatorio aquello fue una fiesta.

Hoy en el silencio de mis 45 años, repito lo que decía San Ignacio y escribo, con la fe intacta, que para enfrentar este virus también es imprescindible mantener la calma.

Pilar Perrier.
Montevideo, 14 de marzo de 2020.